jueves, 11 de septiembre de 2008

Seguimos adelante

Buf, ya puedo quedarme tranquila viendo que el planeta no se ha desvanecido en un gran agujero negro. Imagina qué faena que de repente se me acabe el mundo cuando ni siquiera he podido estrenar unos pantalones que me regalaron por mi cumpleaños... Así que la vida sigue, y como parece que va para largo, mañana mismo llega nuestro profesor sustituto, y viene para quedarse. De momento, las pocas clases que he dado van bien, sobre todo cuando se comparan con las de la universidad. Cuánto echaba en falta esos profesores que te explican todo al detalle, hasta lo más insignificante. Hay que ver cómo está la cosa, que ni siquiera me importaría volver a tener deberes, aunque de momento me libro. Pero como hay cosas que nunca cambiarán, yo ya tengo algunas cosillas para pasar a limpio (estudiar sin tener que copiar y recopiar no sería lo mismo jeje)
Así que en lo que yo voy finiquitando mis tareas, aquí dejo una pequeña obsequio en forma de vídeo musical, con tintes de añoranza. La primera vez que escuché esta canción fue en el coche del novio de mi prima, que siempre cuenta con grandes piezas musicales como ésta. Ayer mismo vi en otro blog el mismo vídeo colgado, y lo tomé como una señal que me indicaba que es mi deber propagarlo por el mundo. Especialmente dedicado a los que vivimos, sobrevivimos y, en cierto modo, extrañamos aquellos maravillosos 80. ¿Qué ha pasado con todos esos iconos? Ains, puede que sea cierto eso de que todo tiempo pasado fue mejor. Si hemos conseguido pasar esta etapa sin graves consecuencias (o por lo menos, todavía no demostradas) ¿de verdad pensaban que un triste acelerador de partículas acabaría con nosotros? ¡3 hurras por los mortíferos y viejos columpios anti-niños!

miércoles, 10 de septiembre de 2008

¡Presente!

¿No nos han presentado? Pues hasta hoy no, pero ¿para qué existen las jornadas de presentaciones sino? Bueno, la verdad es que el nombre no le viene muy al caso, porque yo no recuerdo el nombre de ninguno de mis compañeros, y ni siquiera hemos conocido a nuestra tutora, que está de baja. Todavía no han empezado las clases y ya nos falta la profesora de la asignatura con más carga lectiva (es decir, de la que tenemos horas a porrillo). Pues a parte de este notición y del horario, que no trae grandes sorpresas porque ya sabía que mis clases son de 6 de la tarde a 9.45 de la noche, poco más he sacado de mi ansiada vuelta a los estudios.
Todavía no quiero hacerme una idea de mis compañeros, ni de lo que serán las clases, que todo eso está por venir. De hoy, por el momento, me quedo con algo un tanto curioso: el timbre. ¡Qué ilusión me ha hecho volver a escuchar el timbre ese que suena igual en todos los colegios y escuelas del mundo mundial! Hacía tantos años... En la universidad no existe, pero incluso en mis últimos años de colegio ya era el gran ausente: decidieron quitarlo porque a los profesores les molestaba que empezásemos a recoger nada más escucharlo, sin esperar a que terminaran sus explicaciones o lo que fuese (se ve que este asunto atormentaba enormemente sus almas) Bueno, pues todo solucionado, porque tras el trauma que nos supuso a todas dejar de oírlo, ¡ha vuelto a mi! Si esque ya digo yo que soy feliz con tan poquita cosa...
Pues al final, después de pasarme todo el verano esperando este día, ya se ha pasado. Y casi sin darme cuenta. Mi madre ha dicho que no me veía cara de estar muy contenta, pero la verdad es que es la misma que tenía ayer. No me da todavía para mostrarme emocionada, porque sigo sin saber por dónde me da el aire. Tan sólo un horario y nombres de profesoras (que son todo mujeres a expensas de conocer al sustitut@) no me hace sentir euforia, pero sí el saber que mañana ya sí que tengo mi primera clase. Bueno, deberían ser dos, pero como tenemos una vacante por cubrir... me tendré que conformar con ver de qué va esa asignatura que en los papeles llaman "Materiales de producción en industrias gráficas". Ay, hoy no estaré rebosante de alegría, pero sí más nerviosa que ayer.
Después de tanto tiempo, vuelvo al colegio.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Step Up

Acabo de ver una de las últimas películas en llegar a nuestras pantallas. Aquí la conoceremos como "Street Dance", pero realmente se trata de "Step Up 2: The Streets". Si, también hubo una primera parte. Viendo el título, y sabiendo además que ahora yo me estoy dedicando a hacerle una pequeña promoción, no es difícil deducir que la película se centra en el baile. No llegará a ser un taquillazo, y quizás sus protagonistas nunca pisen la alfombra roja, pero yo creo que tienen suficiente para darse por satisfechos: la mayoría de ellos han participado en videoclips y en cuerpos de baile de artistas tan conocidos como Missy Elliott, Christina Aguilera, Usher, Ricky Martin, Mya, Eminem, Justin Timberlake o Janet Jackson.
Y como el movimiento se demuestra andando (o bailando, ¿no?), ésta es la coreografía final. Dan ganas de mudarse al mismísimo Bronx, a ver si con suerte se presencia un espectáculo similar en directo... ¡Qué gozada!



Tampoco me he podido resistir a mostrar el principio de la película, donde organizan un gran espectáculo en pleno metro. ¿Pero por qué en Bilbao no se ve algo así? Serán cosas de las películas...

sábado, 6 de septiembre de 2008

Correrías financieras

En el colegio todos estudiamos eso del trueque. Yo recuerdo que en mi libro venía el dibujo de un par de pastores trashumantes en el que uno ofrecía al otro unas ovejas a cambio de sacos de cereal. Parece algo estupendo, ya que podríamos conseguir algo que necesitamos a la vez que nos quitamos de encima eso que nos sobra. Aunque la verdad es que, hoy en día, no vería muy claro su funcionamiento. No sé qué podría ofrecer yo a cambio de unos chicles o de unas playeras. Además... ¿cuántos sacos de cereal necesitaríamos para comprarnos un coche?
El caso es que todo esto ha pasado a ser un melancólico recuerdo, y ha dejado paso a las subidas y bajadas de la Bolsa, a la inflación, a las variaciones de los valores monetarios, a las crisis económicas, a la compra-venta de acciones... y muchos otros términos que desconozco. Bueno, más bien, creo que la mayoría de la nosotros seríamos incapaces de entender dos palabras de esos periódicos naranjas de economía y pasamos por encima las pocas páginas económicas llenas de tablas que traen los periódicos. Al fin y al cabo, poco nos incumben las razones o las causas por las que nada podemos hacer, y lo que nos importa es el dinero que nos queda en la cartera al salir del supermercado. No sabemos por qué sube o baja el barril de brent, pero sí conocemos el precio de un café o de una barra de pan. Y al igual que nos preparamos para la Navidad, también esperamos (con menos ansias) la llegada de la cuesta de Enero y la que ahora acucia a muchas familias, la de Septiembre. ¿Conocéis esa especie de chiste o broma en la que, para olvidar un dolor de cabeza alguien se ofrece a rompernos un brazo, por eso de olvidar un dolor menor gracias a otro mayor? Pues debe ser que la mejor manera de olvidarnos de nuestra depresión post-vacacional es ver nuestras cuentas bancarias bajo mínimos. Cuando no se trata de matrículas y libros, se trata de otro materiales, o tan sólo de llenar la nevera, ésa durante las vacaciones tan sólo albergaba el famoso medio limón pocho.
Ayer mismo sufrí mi primer gran desembolso de este curso. Ya he pagado la matrícula necesaria para poder examinarme en Noviembre de mi curso de ballet. Así que "tan sólo" me falta comprar las zapatillas, tal vez unas medias, y el viaje, la estancia y comidas. Vamos, casi na'. Y como el dolor de aflojar billetes me duraba bastante y necesitaba cortar y sanear un poco mis estropeados rizos antes de quedarme pelada (tanto a la altura de la cabeza, como del bolsillo), me dirigí a una escuela de peluquería. Aquí aguardé más de una hora a que una de las estudiantes quedase libre para cogerme, mientras veía de reojo cómo la mujer sentada a mi lado no dejaba de quitarse los zapatos para hurgar en ellos buscando véte a saber qué. Otro momento curioso fue cuando la peluquera me cortó el pelo de un lado a capas, luego pasó a capear el otro lado, y al terminar cogió un mechón central. Aquí pudo ver un lado del mechón era más largo que el otro, y a la pobre se le descompuso la cara. En este momento decidí que tan sólo volvería cuando mi pelo tuviese la suficiente largura como para poder subsanar este tipo de errores sin graves consecuencias para mi cabeza. Bueno, la pobre mujer salvó el error y llegó el estupendo momento de pasar por caja. Y digo estupendo porque pagué la mitad de lo que tenía por costumbre. Y no será la última vez que me ofrezca como conejillo de indias de corta-pelos, porque merece la pena.
Es lo que tiene el dinero: a unos (pocos) les sobra y a otros les falta, y la facilidad para conseguirlo es proporcional al dinero que ya se posee. Pero lo que es común, es que todos lo queremos y necesitamos. Un tema espinoso que no podremos solucionar a base de lamentos, así que es mejor afrontarlo con buena cara. Así que para intentar ayudar, aquí os ofrezco una profunda y seria reflexión sobre el tema, a cargo de la catedrática Eva Hache. No sé si este dicurso cambiará el mundo, pero gracias a él se hizo con el premio del 4º certámen de monólogos del Club de la Comedia. Mucha suerte en vuestras inversiones, y que vivan el Euromillón y los sueños de forrarse gratuítamente.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Cuéntame otra batallita

Estoy convencida de que una parte importante de nuestro desarrollo como personas viene de la mano de "Las Batallitas del Abuelo". Aunque no necesariamente tienen que ser del abuelo. En mi caso, mi infancia no hubiese sido la misma sin esas largas cenas escuchando todo tipo de historias, trastadas y faenas que propició y sufrió mi padre siendo chiquitillo. ¿Qué bonito es, verdad?

Pero esto mismo me creaba una incertidumbre: ¿Qué batallitas tendrán que escuchar los nenes de la generación de nuestros nietos? Algunos tiernos abuelitos sólo podrán contar lo acontecido en botellones y fiestones hasta el amanecer, entre borrachera y borrachera. Pero yo ya he empezado a hacer méritos para ofrecer a mis nietitos historias de calidad. Si bien es cierto que las adornaré un poco, porque aunque para mi hayan sido grandes momentos, no quiero que me acaben mirando con cara de ¿acaso crees que me importa? Ya sabemos que los niños de hoy en día están curados de espanto y han visto de todo, de forma que podrían ver sin inmutarse a la boa del Principito tragándose a toda la selección de baloncesto para luego digi-evolucionar en una urraca y salir volando.

En fin, que no son grandes historias, pero ¿sabemos cuál es la principal condición para que una historia sea una buena batallita? Básicamente, que sea (prácticamente) única. Por ejemplo, el contar que fuiste a cenar a un chino y acabaste de comida hasta las cejas no sirve. Pero que George Clooney apareciese a tiempo para salvarte del ataque de un minotauro sería una batallita genial, no sé si me explico... A lo que iba, yo tengo pequeñas cositas a la espalda que contar, que no van a dar la vuelta al mundo, pero de las que no todo el mundo puede hablar: participar en desfiles para Christian Dior, actuar en la calle con la mascota de la Expo de Zaragoza (cuando era enana era una gran fan del sevillano Curro)... y ahora añado una pequeña participación en un cortometraje. Eso es, Charlize Theron empezó enseñando la mitad del trasero en el anuncio de Martini, así que nunca hay que perder la esperanza... Bueno, dejando de lado las ensoñaciones, sí es cierto que, junto con 14 compañeras, voy a aparecer en un documental sobre el antiguo parque de atracciones de Artxanda, cerrado hace casi 20 años y que ahora no es más que un solar en ruinas y lleno de zarzas, donde es necesario entrar con casco cuando hay temporal. No lo hago con fines lucrativos, ya que nosotras no veremos ni un céntimo ni los demás nos verán las caras, porque nuestro cometido es hacer de fantasmas, vagando y bailando entre las ruinas del parque con máscaras blancas. Pero ya estoy ansiosa por ver cómo se lleva a cabo el rodaje, aunque sé que tampoco vamos a presenciar un gran despliegue de medios: sólo seremos las 15 fantasmitas, más el director y su cámara. Pero aún así... ¿no será una gran batallita el día de mañana?

No puede ser, pero gracias

¿Cuanto tiempo hace falta para rechazar lo que podría ser una buena oferta de trabajo? Supongo que más o menos el mismo que tardas en matricularte para estudiar por las tardes. Como acaba de empezar Septiembre y parece que mucha gente deja todo para el final (ese gran deporte nacional) en apenas tres días nos han llegado 3 o 4 ofertillas al estudio de ballet: que si para dar bailes modernos en un colegio, que si falta gente para cubrir una baja... Y una de ellas ha llegado de uno de mis ex-jefes y una de mis ex-profesoras de ballet. Esta profesora, además de dar clase en mi academia, daba en el gimnasio de éste jefe, pero un golpe de suerte la ha colocado en mejores puestos, y ahora ese hueco queda vacante. Pues para mi sorpresa (y agrado, cómo no) habían pensado en mi para encargarme del grupo de las mayores. La parte "buena" es que no he necesitado pensarlo, porque al estudiar por las tardes me resulta imposible, y la parte mala es la misma. Me hubiese hecho ilusión verme a cargo de un grupo tan diferente del que tuve el año pasado, formado por 6 niñas pequeñinas que estaban deseando que acabara la clase. En este caso hubiesen sido chicas de unos 15 años, que saben que quieren bailar, y que acaban de empezar con los cursos superiores. Es decir, no se trataría de ir a pasar el rato, sino que me hubiese tocado prepararlas para ir a examen, y de hecho, lo mismo que en Noviembre nosotras vamos a Madrid a examinarnos con nuestra profesora, yo hubiese tenido que volver a la capital en Marzo con "mis chicas". Aunque llegado a este punto me da por pensar que es posible que me hubiese tocado incluso preparar el viaje, la estancia allí, ocuparme de revisar sus vestuarios y de que no les falten zapatillas y medias...
En resumen, mucha responsabilidad. ¡¡Pero esque era eso lo que me gustaba, lo que algunos llaman "sentirse realizada"!! Aunque como no va a poder ser, he decidido darle la vuelta y pensar que la responsabilidad es sinónimo de problemas y dolores de cabeza. Mmmm... no funciona, sigue dándome lástima no poder hacerme cargo de las chicas. Bueno, tendré que quedarme con la satisfacción de que me hayan considerado una buena opción, y espero que por lo menos merezca la pena tener que renunciar a mis tardes durante tres años. Aunque tengo que esperar por lo menos una semana para empezar a esclarecer esta duda.

martes, 2 de septiembre de 2008

Manteniendo la calma

Poco a poco, que las prisas son malas. Si fuerzas la máquina, puedes acabar arrepintiéndote, sobre todo teniendo en cuenta los precios de los carburantes... Si tras dos días pensando en cómo retomar de forma definitiva esto del blog tan sólo se me ha ocurrido una especie de chiste malo relacionado con los 22 tacos que me acaban de caer, es porque todavía debo dejarme reposar.
Tras un último esbozo por tierras leonesas, con tarta y velitas incluidas, doy por finalizadas mis vacaciones. A falta de una semana para empezar las clases, ya he retomado las de ballet, las cuales espero que acaben con los restos del verano: vagancia, atrofia muscular y mental y, por qué no decirlo, los bocatas y helados acumulados en vientre y caderas. Si es que ha quedado claro que no estoy en condiciones de funcionar, así que mientras pido cita en el taller, voy a dejar otro vídeo, que siempre está bien para rellenar huecos.


Reencuentro con las viejas crispaciones...

martes, 26 de agosto de 2008

"One Man Band"

De una forma prácticamente inesperada me ha surgido el último viaje del verano. Mañana mismo a las 9.15 de la mañana cojo un tren, donde voy a cascarme 5 horas y pico de viaje yo sola para ir a León a rascar los últimos días de Agosto con mi prima. Volveré el domingo, unas horitas antes de que llegue el día 1 de Septiembre, momento en el que por fin empezaré a retomar poco a poco la normalidad, ya que empiezan mis clases de ballet y, dicho sea de paso, cumpliré 22 años. ¿Qué mejor manera de acabar los 21 que con un viaje, y afrontar los primeros momentos post-vacacionales recibiendo algún que otro regalo de cumple?

Bueno, pero hasta ese día todavía me queda un poquito, y de momento, mi prioridad es terminar de preparar la maleta. Bueno, más bien, el equipaje ya está preparado, y sólo me queda averiguar qué debo hacer para que todo eso me entre en la maletita. ¿He mencionado con anterioridad cuánto odio hacer y deshacer maletas? Pues dicho está.

Y como hoy estoy generosa, aquí dejo un regalito de despedida.


sábado, 23 de agosto de 2008

Virguerías con el aro

Hace varios días que ando pendiente de de ese acontecimiento de "buen rollo deportivo" que son las Olimpiadas. Durante bastante tiempo me he dedicado a adentrarme en deportes que no suelo seguir, porque lo mejor para mi me lo han dejado para el final: por las mañanas veo la natación sincronizada (fantásticas las españolas, que han aportado 2 platas que saben a oro, ya que alcanzar a las perfectas rusas es muy difícil, pero cada vez están más cerca) y por el mediodía la gimnasia rítmica, donde tenemos a una gran leyenda, Almudena Cid, que a sus 28 años es la única gimnasta de la historia que ha disputado nada menos que 4 finales olímpicas. Ayer, tras finalizar sus ejercicios de clasificación, y pensando que las juezas no iban a ser del todo justas, lo cual significaría que acababa de ejecutar su último ejercicio sobre el tapiz, pudimos verla levantarse emocionada, llorando, y se marchó besando el tapiz, al que tanto esfuerzo y dedicación ha dado en su vida. De todas formas, ha conseguido estar en la final, así que puede poner el broche de oro a su espectacular carrera deportiva con un diploma olímpico.
Podría escribir varias líneas sobre todo lo que disfruto viendo a estas chicas que nos hacen soñar con que la perfección absoluta es posible. Aunque también nos enseñas que hasta los mejores del mundo tienen sus puntos débiles y fallo. Podría colgar un vídeo que muestre visualmente lo que intento explicar con palabras, pero soy consciente de que no todo el mundo aprecia las cosas del mismo modo, así que me he decantado por un ejercicio de aro un tanto curioso.

jueves, 21 de agosto de 2008

Exhibición sobre puntas (VI)

Y por fin llega la última entrega. Realmente me quedaría otro vídeo, pero es de un baile al que salí con un imperdible clavado en el costado de un pie, en un fallido intento de sujetar el lazo descosido de mi zapatilla. Tras deshacerme del cacharrito, no hacía más que pensar en la zapatilla medio suelta y en qué hacer si de repente me quedaba descalza. Y, aunque al final salvé el baile, como no se puede estar en dos cosas a la vez, no salió todo lo bien que podía ser. Además, la coreografía incluía dos "spagat", y mi tirón hizo que me quedasen algo feos. El año que viene se repetirá, así que entonces sí lo bordaré con el especial fin de subirlo al blog jeje.
Pues lo dicho, aquí queda un fragmento de la obra "Paquita", en el que yo no participo desde el principio, aunque mi cámara personal decidió no grabar durante mi ausencia.