Buf, ya puedo quedarme tranquila viendo que el planeta no se ha desvanecido en un gran agujero negro. Imagina qué faena que de repente se me acabe el mundo cuando ni siquiera he podido estrenar unos pantalones que me regalaron por mi cumpleaños... Así que la vida sigue, y como parece que va para largo, mañana mismo llega nuestro profesor sustituto, y viene para quedarse. De momento, las pocas clases que he dado van bien, sobre todo cuando se comparan con las de la universidad. Cuánto echaba en falta esos profesores que te explican todo al detalle, hasta lo más insignificante. Hay que ver cómo está la cosa, que ni siquiera me importaría volver a tener deberes, aunque de momento me libro. Pero como hay cosas que nunca cambiarán, yo ya tengo algunas cosillas para pasar a limpio (estudiar sin tener que copiar y recopiar no sería lo mismo jeje)
Así que en lo que yo voy finiquitando mis tareas, aquí dejo una pequeña obsequio en forma de vídeo musical, con tintes de añoranza. La primera vez que escuché esta canción fue en el coche del novio de mi prima, que siempre cuenta con grandes piezas musicales como ésta. Ayer mismo vi en otro blog el mismo vídeo colgado, y lo tomé como una señal que me indicaba que es mi deber propagarlo por el mundo. Especialmente dedicado a los que vivimos, sobrevivimos y, en cierto modo, extrañamos aquellos maravillosos 80. ¿Qué ha pasado con todos esos iconos? Ains, puede que sea cierto eso de que todo tiempo pasado fue mejor. Si hemos conseguido pasar esta etapa sin graves consecuencias (o por lo menos, todavía no demostradas) ¿de verdad pensaban que un triste acelerador de partículas acabaría con nosotros? ¡3 hurras por los mortíferos y viejos columpios anti-niños!
NOTICIA 2489ª DESDE EL BAR: MONOTONG Y CANICHU
Hace 18 horas



